21.8.11

...salió el sol



....... Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente)........



3 comentarios:

javier dijo...

bellas palabras y bellos sueños. Tengo un regalo para tí...si me prometes que no vas a llorar, vale?
Esan amatxo; aingerutxoak egoa urrezkoa badute,


zeru urdiñean urre-dirdira nik nola ikusten ez ote?

Parre gozo bat amak egida, aurrari ala diotsa:
beetik dakusgun urdiña zeru azpia baizik ezpaita.

Ene, ba! azpia mutillak dio orrein ederra dalarik, nolakoxea ote da, gero zerua goi alderditik!..

Gautu zanean, ortzi zabala bare-ozkarbi zegoen, taizar argien zillar-begial zurrari par zegioten.

aur kezka oro amets eztitsu biur oi diran garaian, aurrak amaren biotz-alboan, berriro onela ziotsan:

Zerua azpitik orrein ederra dalarik, amatxo maite,
ai nere poza, zeru gainkia iketera aal baningoke!…

Aurraren naia zeruratu zan, (alatsu otoitz garbia)
ta aingerutxoak eska zioten Yaunari lagun beria.

Eguzkiaren urrezko yaia berriro izeki zaneko, begia itxirik zeukan aurtxoak zeru-azpia ikusteko.

Seaska-aldean ama gaxoak otoi zegian, negarrez,
semea igoa baitzun, zeruko goikia ikus -bearrez.

LIZARDI - 1925
Prometistes que no llorarías tramposa !! jejejeje

angela dijo...

....me hiciste llorar es verdad,
pero de emocion ...ya te lo diré en euskera jeje!!

javier dijo...

TRADUZCO EN IDIOMA CASTELLANO:
Dime madre: si es verdad que los ángeles tienen de oro las alas, ¿cómo es que yo no las veo brillar en el azul del cielo?
La madre, sonriendo dulcemente, contestó al niño así: Es porque ese azul que vemos desde aquí no es sino el revés del cielo.
Ah!, pues entonces-dijo el niño- si el revés es tan hermoso, cómo será el cielo por el otro lado?


Llegada la noche, el firmamento se mostraba plácido y sereno, y los ojos argénteos de las estrellas sonreían al infante.
Y a la hora en que las inquietudes ceden su lugar a sueños dulcísimos, el niño muy junto al corazón de su madre, le decía nuevamente:
Madre, ese cielo que es por debajo tan hermoso. Cómo me gustaría subir a verlo por encima.


El deseo del niño ascendió a lo alto, como las oraciones puras, y los angelelitos pidieron a Dios un compañero nuevo.
Y, cuando el sol hubo otra vez encendido su áurea fiesta, el niño tenía cerrados los ojos al reverso del cielo.
Junto a la cuna, la pobre madre oraba llorando, porque se le habia escapado el hijo, en su empeño de conocer el anverso del cielo.